Cuando abrí mi blog en el año 2022 estuve muy fascinada por la idea de dirigirlo solo a las madres; hablar de crianza, lactancia, embarazo, parto, puerperio y todo lo que habita nuestro mundo en cuanto nos sumergimos en ese mundo dulce y agotador que es la maternidad. Pronto me di cuenta de que eso no sería posible por al menos dos motivos muy razonables e importantes para mí: no soy de escribir como experta de nada ni mucho menos dar tips y menos de mostrar a mi familia en redes. Definitivamente, esto no va con mi forma de hacer las cosas. Y la segunda es que mi mundo se compone de muchas partes como para solo hablar desde la maternidad únicamente, y todos ellos confluyen una y otra vez, se entrecruzan, se mezclan, se funden, caminan de la mano. Y esto sí es muy de mi forma de hacer las cosas, intentar vivir como un todo y no de forma fragmentada.
La maternidad ha sido de las experiencias vitales más expansivas que he podido vivir y que sigo viviendo de la mano de mi hijo, de mis dos hijos. Mi hijo no nacido puedo decir que me enseñó acerca de la pérdida, me puso de frente ante la muerte y ni supe su significado hasta mucho después. Siento que su paso me habló de nobleza y de la enorme generosidad de la que somos capaces desde nuestra concepción. También me abrió el corazón para saber de sueños rotos, resiliencia, fortaleza y confianza, y a la vez me hizo reflexionar acerca de mi profundo y oculto deseo de ser mamá. Con solo su presencia, de paso fugaz, hasta hoy me sigue regalando bendiciones y enseñanzas.
De mi hijo nacido, podría decir tantísimas cosas; su gestación, su llegada, su crecimiento es y seguirá siendo una tremenda escuela de amor, de autoconocimiento y me atrevo a decir, de trascendencia y tránsito nunca antes conocida. La experiencia tiene tintes de todo tipo, aprendizaje a raudales, alegría, pena y a veces, la sensación de confusión también me acompaña. ¿Y saben qué? el mayor de los regalos ha sido el de hacerlo a mi manera, según dicta mi intuición y, en algunos aspectos, hacerlo distinto de como mi mamá lo hizo conmigo. He podido darle mi visión y enfoque y esto, estoy segura, lo podemos hacer todas las madres si a ello nos entregamos.
Al principio esto de hacerlo distinto tuvo repercusiones que dolieron demasiado y no supe cómo abordarlas, hoy es otra cosa, confío infinitamente más en mí y puedo asegurar que nada ha sido gratuito. Hay trabajo realizado de todo tipo: autoconocimiento, terapia, formación. Y haber hecho todo eso sin perder de vista el disfrute, el gozo, las risas. Hasta hoy, y en más, es mi norte.
Una de las autoras de las que más aprendí — que de vez en cuando sigo regresando y revisando— es la argentina Laura Gutman. A través de sus libros y charlas pude reafirmar instintos e intuiciones, también aprender. Romper con lo conocido conlleva recorrer caminos pedregosos, sinuosos y pisar al borde de acantilados. Muchas veces quise desistir, no siempre se encuentra el apoyo que una quisiera y necesita, y para no hacerlo, tomé pausas, respiré profundo nariz con nariz con mi bebecito, con mi niño, con sus manitos, sus abrazos. Reconozco que una de las cosas que más me ayudó a seguir adelante con esta manera de vivir y forjar la maternidad fue dar la teta. Amantar a mi hijo durante años fue atrevido, temerario, cansador, embriagador, expansivo, lo máximo!
“Los bebes no crecen solo por la cantidad de leche que ingieren, sino también –y sobre todo– por el contacto emocional con la mamá.”
Laura Gutman, autora de la metodología terapéutica llamada “Biografía Humana”
Puedo decir también que tuve la maravillosa suerte de tener una pareja que pudo ver mi deseo y en la medida de lo posible aceptarlo, a su manera lo vivió (la lactancia) junto a nosotros y favoreció en muchos aspectos que yo pudiera dedicarme a la lactancia con amor devocional e intencional.
Mi maternidad es un gran portal de amor, de encuentros con capacidades desconocidas y a la vez una invitación a a vivir desde mi grandeza, con mi intuición y en lo posible, siempre creando vínculos amorosos. Esto de los vínculos, cosa que parece tan obvia, créanme que no lo es. Seguro que muchas mamás lo pueden entender. Primero estuve acompañada de las mamás de yoga prenatal, luego con las de yoga bebé, todas unidas en un grupo de wsp de mamás en puerperio y otras tantas gestando para brindarnos entre todas un apoyo sin juicios, palabra amorosa y escucha serena, al amparo de nuestra guía, una enfermera instructora de yoga y doula. Después fueron apareciendo algunas amigas con niños pequeños. Mamás de amiguitos, Y también en soledad, apoyada a la distancia con otras mujeres en círculos de mujeres.
Mi maternidad, es una gran aventura que merece ser vivida desde el corazón.
Acuérdate, sé respetuoso/a con mi trabajo, si no te gusta simplemente busca otro contenido acorde contigo, seguro lo hay. Y por supuesto, puedes compartir lo que publico, mencionándome en las entradas que hagas a través de cualquier medio.
