Skip to content Skip to footer

Durante el año 2024 sentí muy fuerte la necesidad de avanzar, dar pasos de gigante y crecer, por eso hice cambios en mi proyecto creativo, que durante este 2025 cumplió tres años en el mes de abril. Algunos cambios fueron muy visibles y otros casi nada o nada.

Lo primero que hice fue visionar mi proyecto en el futuro, ¿Qué quiero? me pregunté. Y así comencé a darle forma. Contacté con amigos de amigos, aparecieron las personas precisas para poder hacer lo que quería hacer. Aunque ya les conté de la nueva web eso es apenas uno de los pasos, hay más.

La web significó mucho porque es mi carta de presentación si alguien quiere conocer mi trabajo creativo, en parte. Porque sigue habiendo más que aún está por subir y ser expuesto. Trabajos de hace años que están sin ser vivamente compartidos. Confío en que los subiré durante el 2026.

Por ahora me estoy centrando además en hacer con las manos y para algo: usar mi creatividad y darle curso a lo que llevo dentro. Lo paradójico llegó luego de la web. Pensaba que me pondría como loca a subir cosas, digitalizar y ordenarlo, como maquinita subiendo todo para compartirlo y se hiciera conocido parte de mi hacer como artista. No ha sido así y no creo que lo haga, al menos no por ahora. Se me olvida el invierno. Sí, como suena.

El invierno se me hace difícil en la ciudad, la siento tan pesada y agotadora. Y es cuando más necesito naturaleza y también cuevita calentita donde guarecerme. La contaminación de la ciudad desde fines de mayo hasta principios de agosto es horrible lo que me produce una mezcla de rabia, pena y ganas de huir. ¿Qué me hace permanecer en una ciudad tan altamente contaminada en invierno? Y resulta que salgo de la ciudad, me voy a la montaña junto a la nieve y se me pasa todo, ¡todo! Y este invierno en la montaña, viendo a los pájaros, a las aves rapaces, viendo a mi hijo subir y bajar en trineo mil veces burlándose de mi “velocidad”. Estando ahí en ese momento, durante los trayectos que me llevan y me traen desde el campo a mi casa y en las madrugadas insomnes, reflexiono y digo, está bien, me dejo en paz y no sigo con esta idea que me abruma y me persigue. Decido fuertemente volver al hacer con las manos además de escribir y hacer fotografías. ¿Qué haré? No sé, llegará.

Y llegó, me dispuse al arte, a que me encontrara para recibir sus ideas y ya tengo varias de ellas anotadas e imaginadas, soñadas. Sí, además de publicar mi libro en un futuro cercano, me entrego a la tarea de visualizar mi trabajo, mi hacer. ¿A qué me dedico, me pregunto, así voy desenredando y armando. Empecé por participar de charlas magistrales acerca de ritual y arte, averiguando más de performance en las artes visuales y cuál es mi acercamiento porque esto es lo que me llama también, la performance, teniendo ya tres partes de un proyecto en espera de ser ejecutado —bautizo/agua, palabra/aire, cuerpo/fuego. Además decidí tomar un taller con un artista internacional, y lo ultimo y más interesante de este tiempo, participar en un proyecto colectivo de una artista que admiro.

Y retomando la idea de la paradoja de crecer, este otoño invierno para mí ha sido detenerme cuando creía que más activa debía de estar. Detenerme sí, manteniendo mi proyecto entibiándose al calorcito de una suave hoguera, bebiendo medicina de las hierbas de la Tierra. Me detuve sí, para centrarme, calmar mi mente y darme forma en esta nueva etapa donde todo es nuevo —o casi todo.

Acuérdate, sé respetuoso/a con mi trabajo, si no te gusta simplemente busca otro contenido acorde contigo, seguro lo hay. Y por supuesto, puedes compartir lo que publico, mencionándome en las entradas que hagas a través de cualquier medio.

Deja un Comentario

Contacto

¿Tienes preguntas?

¿Quieres colaborar como marca o persona inspiradora? ¿O tienes otras ideas interesantes?
Escríbeme a través de este formulario, en breve me pondré en contacto contigo.

    Las Horas del Verano © 2026. Todos los derechos reservados.

    Go to Top